Opinómetro

El mundial que hace historia, pero que pocos pueden vivir.


Nunca antes el futbol había tenido un Mundial como este. Es el primero en realizarse en tres sedes, 48 selecciones, 104 partidos, 16 sedes distribuidas a lo largo y ancho de América del Norte. En el papel, el Mundial 2026, es la Copa del Mundo más ambiciosa, más grande y debe ser la más espectacular de todos los tiempos…

Pero, no todo resultó ser tan espectacular como se anunció y es también el primer Mundial donde se excluyó a millones de aficionados. Por temas de costos, el valor de las entradas, impidió a millones de aficionados recurrentes, vivir la emoción de acompañar a sus selecciones ahí, en la cancha.

Por primera vez, desde 1930, el precio de las entradas cambió el concepto, aceptado, interiorizado y celebrado por el mundo entero. No se trata de una barrera menor, se trata de un aumento tan significativo que pareciera que la FIFA transformó silenciosamente el deporte de las masas en un espectáculo élite. Y no, no se trata de especulaciones sin sentido.

Los números en blanco y negro

Sí, solo basta con realizar una pequeña comparación con el Mundial de Qatar 2022 y se ratificará el por qué de la molestia de millones de aficionados alrededor del mundo.

Hace cuatro años una entrada en la Fase 1, tenía un costo de $55 hasta $618, mientras que para este 2026 las mismas entradas cuestan entre $560 y $2.735. Eso sin tomar en cuenta que las entradas de semifinales y la gran final, tienen precios realmente escandalosos, donde quien adquiera la entrada más barata para disfrutar de la final en vivo, tendrá que pagar lo que costaba la más cara de la final de Qatar, o sea, unos $2030 y hoy la más costosa, oscila entre los $6730 y los $10.990, lo que revela un incremento entre el 303% y 558%. Claro está, todo esto sin sumar un solo dólar del costo de tiquetes aéreos, hospedaje y alimentación.

El sistema de precios variables promovidos por la FIFA de Gianni Infantino, son el centro de la polémica, ya que esos precios dinámicos pueden subir o bajar dependiendo de la demanda, disponibilidad y etapa de venta. En la práctica, este método es una puerta abierta a la especulación institucionalizada.

La reacción no se hizo esperar

La indignación ha sido global e inmediata, organizaciones como Football Supporters Europe, así como Thomas Concannon, de la Embajada de Aficionados de Inglaterra, alzaron la voz con fuerza. Pero, las protestas también llegaron desde las calles, desde las Redes Sociales y de todos los continentes, con un mismo mensaje

La FIFA cambió el concepto e hizo de un evento verdaderamente mundial uno de acceso restringido.